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Considero que el indagar en la ideología propia de los museos, es decir, la ideología que influye en las acciones y las preferencias de sus directivos o de los patronatos que los apoyan, es una actividad interesante, útil, por lo tanto necesaria.
Recordando la popular frase de Campoamor, el mundo es del color del cristal con que se mira, nos preguntamos ciertamente de que color es el cristal que utilizan los responsables de museos para apreciar la realidad circundante, o mejor dicho, cuales son las ideas que determinan sus relaciones con la comunidad.
Transcurridos tres años de la exposición Thomas Struth: Imágenes del Perú, del fotógrafo alemán Thomas Struth en el MALI (Museo de Arte de Lima), he vuelto a leer el folleto de dicha exposición y me llamó la atención una foto utilizada como presentación en el mismo. Una imagen grande, que cubre casi toda la cara del folleto. Fotografía de una calle subiendo un cerro con un mototaxi estacionado. Una escena propia de un barrio popular en algún punto de las periferia limeña.
¿Qué significa esa imagen? ¿porqué el MALI la colocó en el folleto que sirvió de presentación de dicha exposición?. No deseo una respuesta por parte de los responsables, sino buscar las razones de la colocación de esa fotografía en el folleto, apelando al descubrimiento de las ideas que se esconden detrás de esa decisión.
Quiero ir más allá, de la necesidad de utilizar esa foto con motivos promocionales, pues es la imagen de la exposición más representativa de esta ciudad. Sobre todo para una mirada extranjera. Llegar a las ideas: clichés, estereotipos o prejuicios, que se esconden detrás de la decisión de usar la foto de esa manera.
Es conocido que el escenario que muestra la mencionada foto, está alejado de la Lima donde los responsables del MALI realizan sus actividades cotidianas ¿acaso fueron contagiados por el entusiasmo de Struth sobre esta ciudad?
Al parecer Thomas Struth se quedó pasmado por una ciudad como Lima, que le ofreció escenarios urbanos diferentes a los que estaba acostumbrado a fotografiar - sobre todo en la zonas periféricas populares -, pues su carrera como artista visual se desarrolló entre Europa y Norteamérica.
Parece que el descubrimiento de América todavía continua. Descubrir en ella novedades exóticas propias de esta tierra, genera entusiasmo y fascinación. Fascinación que empezó desde el s. XVI cuando América fue vista como la tierra de las utopías; entusiasmo que se manifestó en el espíritu emprendedor de las expediciones de Humboldt, de Darwin o de Malaspina. Esta fascinación y este entusiasmo por lo exótico de las tierras americanas no ha terminado aun, sobre todo al sur del Río Grande. Pues ya no se busca el Dorado, ni la fuente de la juventud en la Florida, pero si se deja Europa para fotografiar lo pintoresco o quizás lo tercermundista de Lima. ¿Qué tan contagioso es ese entusiasmo?
Hay que tener en cuenta que la fotografía es parte de la colección de la galería de arte Marian Goodman. Desde Duchamp, estamos consientes de que son las instituciones las que le dan el valor de obra de arte a los objetos. Si esa foto hubiera sido tomada por un reportero para salir en un periódico limeño, como parte de una nota periodística sobre un asesinato, nunca hubiera sido considera como obra de arte y menos utilizada por el MALI.
El Perú es un país dividido, donde la comunicación entre ciertas fracturas ha sido, en algunos momentos históricos, imposible, peor aun, la única comunicación posible desgraciadamente fue la violencia (Buntinx).
Al estar consciente de este divisionismo, se podría interpretar a ésta imagen como un puente entre dos sectores incomunicados: el museo y la periferia de Lima, donde no se desarrollan programas culturales con el apoyo de las instituciones museísticas.
Esta comunicación me hace recordar, la conocida posición de varios artistas entre los que podemos mencionar a Herbert Rodriguez. Según esta posición, el MALI es un bastión de la burguesía limeña, la cual, con sus prejuicios mantiene una posición excluyente con respecto a ciertas manifestaciones culturales, que no son reconocidas por el Establisment limeño.
Esta supuesta descomunión entre el museo y las mayorías, es de larga data en nuestro país y se remonta casi hasta el nacimiento de la República. Como lo describe uno de nuestros museólogos más prestigiados.
...una burguesía criolla que al no poder emular a los museos europeos no se interesó por crearlos aquí con los objetos de la cultura nativa. (...) Sólo cuando el campo presiona a la ciudad se comienza a hablar de “ identidad nacional” (Castrillón p. 11, 1986).
El desinterés de crear un museo nacional, es consecuencia de la miopía de la burguesía para ver a las mayorías segregadas. Según un conocido y destacado científico social, una verdadera ceguera para lo que no se quiere conocer.
A diferencia de las formas clásicas de segregación que se caracterizan por hacer notoria el estigma diferenciador, la mirada simplemente suprime lo que no quiere ser visto ni tocado y menos entendido (Nugent p. 17).
No se desea ver lo que no se quiere entender. Actitud común en una ciudad como Lima. Un ejemplo de esto, lo podemos leer en un interesante artículo sobre la discriminación, que comenta el comportamiento de los jóvenes que frecuentan discotecas exclusivas.
...exigen alternar con “gente como ellos” porque solo así, en la homogeneidad, se sienten cómodos (...) están cargados de temores y prejuicios, así como de una gran flojera cultural que les impide esforzarse por entender todo aquello que sale de su norma (Moscoso p. 36).
No solo una falta de visión hacia lo “popular” sino también hacia las novedades, dentro de la práctica no “popular” del arte. Anclados en una visión reacia a renovarse, ciertos responsables de la promoción cultural, son indiferentes a las expresiones contemporáneas de avanzada, en el área de las artes visuales.
En esta época de tolerancia e inclusión, surgen propuestas como la exposición El Final del Eclipse, donde como en un eclipse que termina y se puede ver el astro que fue ocultado, se logra apreciar al arte contemporáneo latinoamericano, que por puros prejuicios no fue valorado (Jiménez).
Aparte de la foto mencionada, el MALI está empezando a trazar verdaderos puentes comunicacionales. Como parte de esta iniciativa, se puede mencionar al programa MALI CONTEMPORÁNEO, que tiene como objetivo coleccionar el arte de los últimos años. Obras, en un mayor número, de artistas jóvenes, que hace sólo un par de décadas no habrían sido valoradas y por lo tanto tampoco aceptadas. Un hecho sintomático del cambio de criterios en la valoración del arte.
Junto al arte contemporáneo, el MALI, ha empezado a formar su colección de arte “popular”. Así, el museo sintoniza con la propuesta de Alfonso Castrillón: un nuevo sistema, que acoja tanto a las nuevas expresiones, como a las llamadas “populares”.
Según Castrillón (p. 56, 2004), la nuevas propuestas como el video-arte, enmarcadas dentro del arte contemporáneo, así como las expresiones regionales, herederas de fuertes y antiguas tradiciones, conocidas como artes populares; necesitan ser vistas bajo un nuevo sistema, pues por sus características en cuanto a su producción, distribución y consumo, no pueden ser consideradas por el caduco Sistema de las Artes de Occidente. Sistema que definió y legitimó el concepto de arte durante unos cinco siglos, desde el Renacimiento hasta la década del 70, y que dejó de ser pertinente en el contexto actual de la posmodernidad, o de las llamadas modernidades alternativas en el caso del Perú, o de América Latina.
Quizás, en cierta manera influídos por la propuesta MICROMUSEO de Gustavo Buntinx, donde no se establecen relaciones de poder cultural entre las elites del centro y de la periferia, sino para vehicular nuevas y propias COMUNIDADES de SENTIDO. En una actitud descentralizadora y democrática, están desarrollando proyectos, donde la nuevas colecciones son exhibidas fuera del local de la institución, buscando establecer nuevas formas de relacionarse con la comunidad. Como dice un folleto del MALI: El programa ofrece un espacio de encuentro y debate para acercar el arte a la sociedad y formar nuevos públicos.
Así que detrás de la nueva mirada de MALI, encontramos no los
mismos (pre) juicios históricos de siempre, sino la intencionalidad de superarlos.
REFERENCIAS
Buntinx, Gustavo. La Tentación Autista. Notas a una Instalación Imaginada.
Texto curatorial elaborado para la instalación: Tiempo Detenido, de Runcie Tanaka.
I Bienal Iberoamericana de Lima, 1997.
Castrillón, Alfonso. El Museo Peruano: Utopía y Realidad.
Lima, 1986.
Castrillón, Alfonso. “Consideraciones Provisionales sobre el Fin del Arte”, en: Illapa, Nº 1, Año 1, Lima, diciembre 2004.
José Jiménez. El final del Eclipse.
Catálogo de exposición, Fundación Telefónica, Lima, 2004.
Mali Contemporáneo. Adquisiciones y Donaciones 2008.
Folleto de Exposición, MALI, Lima, 2008.
Moscoso, Rocío. “Discriminación en el Perú”, en: Debate,
Vol. XX, Nº 104, Lima, diciembre 1998 – enero 1999.
MICROMUSEO (Al fondo hay sitio).
http://www.micromuseo.org.pe.
Nugent, Guillermo. “Las Escisiones del Gusto”, en: Perú Resistencias.
Catálogo de exposición, Casa de las Américas, Madrid, 2001.
Thomas Struth: Imágenes del Perú
Folleto de exposición, MALI, Lima, 2005