
Mucha gente que esta en los cuarentas, se acordarán que en su niñez veían en la televisión a Los Osos Montañeses (Hillbillies Bears), esa familia de típicos montañeses, representados por osos. Muchos al leer el título de este texto, se preguntaran que relación existe entre el famoso economista peruano Hernando De Soto y esta familia de osos montañeses.
Los montañeses, llamados hillbillies en los Estados Unidos, generalmente son los habitantes de los Montes Apalaches, de ahí el calificativo de montañes, una de las regiones más pobres y marginadas de América del Norte.
Recordamos que al habitante rural de los Andes se lo identifica con la llama, de manera despectiva: ese es una llama. De la misma manera tomando un animal como ejemplo, la productora de dibujos animados, para la televisión, Hanna-Barbera, representó a los montañeses como osos, por ser ese, el animal más representativo de los grandes bosques que cubren América del Norte.
A raíz del conflicto de Bagua, Hernando De Soto empezó a investigar y llegó a la conclusión que el principal problema de los indígenas peruanos, es que no poseen legalmente propiedades con valor económico, lo que les impide generar riqueza. Pues, como se sabe, para De Soto, el derecho a la propiedad es el principal requisito para generar capital. A excepción de los indígenas amazónicos en aislamiento voluntario que viven cerca de la frontera con Brasil, entre las regiones de Ucayali y Madre de Dios, casi todos los habitantes de la Amazonía están inmersos en el sistema económico y legal peruano. Sin embargo, a pesar de ello, no gozan de los mismos derechos referente a la propiedad como los demás ciudadanos, pues la ley peruana solo contempla la posesión de la propiedad comunal, para las comunidades indígenas, que según De Soto, no favorece a los nativos, pues estos títulos no dan valor económico a los terrenos.
Los pueblos amazónicos han defendido sus territorios por siglos, con la intención de preservar sus recursos de caza, pesca o recolección de frutos. Siguiendo esa lógica, las comunidades actualmente poseen títulos de territorios comunales, reconocidos por el Estado Peruano, que en este mundo moderno tienen un valor sobre todo ancestral o cultural, más que económico y que en este S. XXI no tienen una finalidad práctica.
En algunas comunidades, los indígenas han dividido las tierras comunales en propiedades particulares creando títulos de propiedad que tienen valor para ellos, pero desgraciadamente no son reconocidos por el Estado Peruano, por lo tanto no poseen valor legal.
Teniendo en cuenta lo anterior, De Soto afirma que la solución para el problema indígena es que la propiedad colectiva sobre sus tierras, sea remplazadas con títulos de propiedad, que permitirán a los indígenas generar capital.
Si volvemos a mirar la serie de los osos montañeses, nos damos cuenta que el papá oso siempre lleva su escopeta no solo para cazar sino también para defender su propiedad de intrusos. Nos muestra la importancia de la propiedad privada y su defensa, hasta en lo más apartado de los Estados Unidos, donde viven los montañeses, considerados atrasados e ignorantes por los habitantes de las grandes ciudades.
A raíz de los luctuosos acontecimientos de Bagua, Hernando De Soto ha traído a unos nativos del Canadá y de Alaska para que cuenten sus experiencias, a los indígenas amazónicos, sobre como están aprovechando los beneficios de la globalización, en un congreso llamado simbólicamente, el Encuentro entre El Aguila y El Condor. Hay que tener en consideración que los nativos en América del Norte, Estados Unidos o Canadá, no sufren la marginación legal por parte de ningún gobierno, ya que poseen autonomía legislativa, por lo tanto, autoridad soberana para gobernarse por sí mismos. Por lo mismo no voy a tratar de los indígenas de América del Norte y menos aun comparar su situación con los amazónicos, no tiene sentido. Sin embargo, hay que considerar la iniciativa de Hernando De Soto para mostrar que algunos pueblos en la periferia de Occidente, están aprovechando las ventajas del capitalismo globalizado para generar riqueza.
Otra serie de televisión sobre montañeses, los Beverly Ricos (Beverly Hillbillies), trataba de una familia de montañeses ignorantes que nunca vivieron en una ciudad, donde el papá siempre salía con su escopeta a la manera del papá oso, mencionado líneas arriba. Esta familia de montañeses encontró petróleo en su propiedad y al venderla se hicieron millonarios, mudándose desde la zona más pobre de los Estados Unidos a la más rica: Beverly Hill.
No estoy haciendo una comparación entre los nativos de las Américas, sino entre los indígenas amazónicos peruanos y los montañeses de los Apalaches. Estos últimos no son indígenas, pero sus condiciones de pobreza y postergación, son pertinentes para este texto.
Aquí, el problema es la posición del Estado frente a las comunidades más apartadas del país, ¿Es posible que una familia campesina o indígena en lo más profundo del Perú encuentre petróleo, venda el terreno y se vuelva millonaria como los Beverly Ricos? Al parecer, si estamos hablando de la mayoría de los indígenas que habitan zonas comunales no es posible, pues como indica De Soto, dicha familia no es dueña del terreno donde habita y por lo tanto no lo puede vender. Pero, si pertenecen a la comunidad, tampoco esta podría hacerse rica, porque la propiedad comunal no posee valor comercial, no se puede usufructuar. Aparte, las comunidades no son propietarias de las riquezas del subsuelo, debajo de sus territorios, que son dados en concesión a grandes empresas extractivas, mineras o petroleras, debido a la idea ingenua, de que los recursos son de todos los peruanos.
Hay que tener en cuenta lo siguiente: ¿hasta que punto tienen valor los territorios comunales para los indígenas amazónicos? y no me refiero al valor económico sino cultural. Esta claro que para De Soto los nativos quieren entrar a la modernidad, para eso según el economista, tiene que haber un cambio en la estado legal referido a la propiedad de sus tierras. De Soto afirma que no hay conflicto entre el mundo indígena amazónico y la modernidad, ya que otros pueblos se han integrado muy bien a esta.
Entonces cabría hacernos estas preguntas:
¿De que forma, las comunidades podría conservar sus territorios comunales de un gran valor cultural para ellos, y a la vez adoptar un régimen de propiedad privada, sea colectiva o individual, con valor comercial?.
¿Por qué todavía en el S. XXI, los nativos no poseen el derecho a la propiedad privada, uno de los derechos fundamentales de la condición de ciudadanía?. ¿Acaso, todavía sigue esa mirada limeña de considerar a los indígenas como personas de segunda categoría?.






















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