
Pasó el 2008 y el país vivío la famosa cumbre APEC, donde se reunieron los representantes de 21 países, perdón, economías, como se les dice ahora. Entre las economías asistentes tenemos a los otrora enemigos: Estados Unidos de América y la República Socialista del Vietnam, denominación contradictoria, ya que de socialista solo tiene el nombre, pues siguiendo el ejemplo de China, abrió sus fronteras para abrazar el libre mercado con fuerza.
Al parecer, en nombre de las bondades que se pueden conseguir a través del comercio internacional, en este mundo globalizado, Estados unidos y Vietnam se han olvidado de las diferencias pasadas y de esa funesta guerra que es recordada en Norteamérica por muchos como una tragedia. Ejemplo que deberíamos aprender los suramericanos, el de olvidar las diferencias y pasar por encima de los malos recuerdos de las guerras.
Sin embargo, en Hanoi, la capital vietnamita, no se han olvidado de los horrores de la guerra cuando se trata de recibir turistas, pues la antigua prisión de Hoa Lo ha sido convertida en un museo, el cual forma parte de la oferta de lugares que pueden ser visitados por los extranjeros.
Este museo, una herramienta más de la propaganda estatal, que a manera del Museo de La Guerra que hay en Corea del Norte, sirve para que los visitantes puedan apreciar, como unos pequeños países comedores de arroz que abrazaron el marxismo, se enfrentaron con valor al imperialismo yanqui.
La prisión de Hoa Lo fue creada por los franceses a fines del s. XIX con el nombre de Maison Centrale, para encerrar a los vietnamitas con ideas independentistas. Sirvió para confinar al encierro y en muchos casos a la muerte, a los prisioneros de guerra durante el conflicto con los Estados Unidos. Hoa Lo se puede traducir como estufa u horno ardiente, pues en la calle donde se encuentra el museo, desde la época colonial, se aglomeran una gran cantidad de vendedores de estufas a carbón.
La cárcel fue llamada irónicamente Hanoi Hilton por los prisioneros de guerra en referencia a la cadena de hoteles Hilton. Sin embargo, no tenía nada que ver con un hotel pues fue una prisión donde se cometieron los más grandes abusos contra los presos, torturándolos, en muchos casos hasta la muerte, con la condición de que se declaren como invasores imperialistas, declaraciones que fueron utilizas por los vietnamitas para ponerse en el papel de víctimas invadidas.
Se sabe de las torturas y las condiciones de vida infrahumanas por los testimonios de los prisioneros supervivientes que regresaron a Estados Unidos, entre los que se encuentra John Mccain, el ex candidato republicano. A Mccain le rompieron las piernas y tuvo que caminar con muletas, y no ha logrado, pese al largo tiempo pasado, recuperarse totalmente de las secuelas que le dejaron los cinco años de prisión. Estos hechos han sido maquillados por el gobierno vietnamita, diciendo que el trato a los prisioneros no fue tan duro y afirmando en un principio que Hoa Lo no sirvió para confinar prisioneros de Estados Unidos, sino bandidos y piratas.
La antigua prisión, de la cual solo queda una parte, ya que la mayoría de la construcción fue derrumbada, se ha convertido en pieza más de la oferta turística de este país, que como el Perú, es una economía pequeña que trata de conseguir afanosamente tanto inversiones extranjeras como turistas extranjeros. Dentro de este contexto capitalista donde ya nadie en Vietnam piensa en la revolución, no es extraño que el país tenga su propio hotel de la cadena Hilton, llamado: Hilton Hanoi Opera Hotel. Ironía del destino.
Así como en algunos países se elaboran propuestas para utilizar el patrimonio cultural de una manera poco digna, como parte de proyectos comerciales, en Vietnam se maquillan los horrores del pasado para colocarlos en un escaparate, convirtiendo una antigua prisión en un museo y a éste, en una tienda del horror.


1 comentarios:
Gracias por tu visión azul.
La calma es necesaria durante el caos.
Pásate cuando quieras por mi/mis blogs, siempre serás bienvenido.
Beso.
Q.
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