jueves 3 de julio de 2008

SOBRE TOP MODELS Y NUEVOS GUSTOS PARA UN NUEVO SIGLO


Estamos empezando un nuevo siglo y con ello, presenciamos ciertos cambios en las inclinaciones colectivas hacia determinados gustos y colores.

Desde hace 500 años la cultura occidental, como parte de la llamada globalización, ha impuesto fuera de su cuna, Europa, a la raza blanca como única verdaderamente bella. Estamos hablando de canon de belleza occidental, que se remonta hasta la Grecia de Platón y Policleto. Fue este último quien escribió El Canon, texto desgraciadamente perdido, pero del cual se conoce sobre todo gracias a los escritos del médico griego Galeno.

Policleto, marcado por el pensamiento de Pitágoras, definió las características que una figura humana debería tener para ser considerara bella. Ideal de belleza, basado en las proporciones entre todas las partes del cuerpo entre sí y de todas ellas con el conjunto. Sus propuestas teóricas así como el cuerpo de los atletas, sirvieron a Policleto para dar forma a sus esculturas.

Tanto las ideas de los griegos, como las formas de sus esculturas, dejaron huella en la representación de la figura humana en los últimos 24 siglos, y siendo los griegos un pueblo de origen indoeuropeo, no es difícil entender porqué los ideales de belleza grecolatinos son parecidos a los de la sociedad occidental contemporánea.

Afortunadamente, en este siglo 21 dentro de la cultura occidental globalizada, están surgiendo nuevas propuestas, dejando a un lado la prepotente presencia del canon de belleza occidental, que en su nombre se despreció a tantos pueblos. Estos cambios son parte de la cultura visual actual.

Vivimos actualmente en la sociedad de consumo, al menos la gran mayoría de la humanidad, donde una imagen vende más que 1000 palabras. Por lo tanto, para estar al día de los cambios en el uso de la imagen humana, dentro de este sistema consumista, hay que estar enterado de las últimas tendencias en la publicidad visual. El ejemplo más obvio de esto, son las nuevas caras que se pueden apreciar en el mundo del supermodelaje.

Desde hace unos 15 años, el negocio del modelaje internacional dio cabida a modelos negras, como por ejemplo: Halle Berry, Tyra Banks, Liya Kebede o Naomi Campbell. Esta última, negra pero nacida en Londres, se quejó hace poco de discriminación, exigiendo más modelos de color.


Como se aprecia en la foto, esta portada de la revista Vogue del 2004, es una buena muestra visual de la proporción entre la cantidad de supermodelos blancas y negras que consiguen un lugar en el negocio. Aquí aparece en medio de blancas, Liya Kebede la modelo africana nacida en Etiopía, la única chica de color elegida por la revista en su concurso mundial de top models.

Dicen, que las mujeres de Etiopía, han llamado la atención de los cazadores de modelos, por tener rasgos que se asemejan a los de la raza blanca, como la nariz y los labios menos gruesos que otros africanos. Según algunas suposiciones, la Reina de Saba era etíope, y su belleza, típica de las mujeres de ese país africano, encandiló al Rey Salomón, quien no se salvó de sus encantos, ni siquiera con su inmensa sabiduría.

Que se puede decir de todo esto. Al parecer existe cierta inclinación hacia la raza negra en las modelos, pero con ciertos rasgos caucásicos; quizás porque estas chicas, hacen recordar a los europeos adinerados que mueven la industria del modelaje, sus vacaciones en playas tropicales. Al parecer, no están listos todavía para aceptar labios y narices gruesas.

Quizás para entender lo anterior, hay que tener en cuenta que la alta costura, la moda y el modelaje, son negocios y sus principales productores y más ricos consumidores, no son precisamente africanos, sino que están en Nueva York, Paris, Milan o Londres.

Al parecer se acerca la era, donde aparte de las modelos de color, se podrá contar con asiáticas. Es en las grandes ciudades del este del Asia, desde Tokyo por el norte a Yakarta por el sur, pasado por Beijing, Seul o Taipei, donde se van formular las nuevas tendencias sobre gustos, que de todas maneras influyen en el consumo. Pues, las principales relaciones comerciales en el mundo se van a trasladar o ya se están trasladando del Atlántico al Pacífico.

Quizás sea esta, una de las razones de la elección en este 2008 de la surcoreana Seung-Hyun, por la globalmente prestigiosa agencia Ford, en su concurso mundial. Como se aprecia en la primera foto, la chica está junto con las otras finalistas, donde la única suramericana es la peruana Nicole Faveron Vasquez, la del vestido rojo en medio de la imagen.

Al parecer, es el mercado que condiciona, en parte, las convenciones sobre estética. Hecho que nos hacer recordar a Marx cuando afirmó que la cultura (las inclinaciones estéticas forman parte de esta) pertenece a la superestructura y por lo tanto está determinada por las fuerzas productivas y las relaciones de producción, o sea la infraestructura. No se puede negar, los factores económicos están entre los principales condicionantes de las inclinaciones colectivas sobre los gustos y del ideal de belleza.

Dentro de esta inclinación por lo oriental, no podemos dejar de nombrar a la influencia del budismo Zen, que últimamente ha tomado fuerza a nivel internacional tanto en la arquitectura de interiores como en la decoración de platos.

Es el Zen, que a través de la cocina tradicional japonesa, ha marcado la última tendencia en la decoración de platos, caracterizada por el uso de ciertos principios estéticos, como los platos cuadrados y el manejo de colores y formas de presentación con el objetivo de que los platos servidos sean atractivos a la vista. La presencia de esta tendencia, que ha llegado al Perú, es tal, que ningún Cheff de categoría internacional se encuentra apartado de está corriente en boga. Así como lo japonés de alguna manera está marcando la gastronomía peruana, no hay que olvidar que la peruanísima papa llegó al Japón a finales del siglo 16 en un barco holandés. Más ejemplos de lo globalizados que estamos.

De la misma manera, no se puede olvidar que en el Perú hasta hace poco años, los pescados llamados azules, de carne oscura como el bonito, eran despreciados precisamente por su color. Actualmente tan solicitados por su contenido en ácidos grasos poliinsaturados.


1 comentarios:

Anónimo dijo...

Rafael estoy deacuerdo con las opiniones vertidas en este artículo, la moda sigue siendo un fenómeno de superestructuras, sin embargo las fuentes de inspiracion y las iniciativas han venido muchas veces de abajo hacia arriba, basta advertir el estilo callejero, el pop o el grunge... y los ejemplos se siguen multiplicando. Respecto a canones de belleza, américa y oriente siempre han sido alternativas a búsquedas exóticas y poco convencionales dentro de una globalización más antigua de la que se habla tanto hoy en día. Acaso los grandes imperios y los intercambio comerciales no son muestra de ello? Sin embargo creo que la moralina y los maquillajes estarán presentes por algún tiempo más en el mundo de las apariencias, me pregunto si estas tendencias obedecerán solo a razones culturales? o habrá otra raiz por la rechazemos ciertas cosas y aprobemos otras?...mmmmm quedna muchos aspecto mas por debatir...