Quiero aprovechar estas líneas para recordar el arte de Dan Rudoy. Dan Rudoy mecánico de automóviles de profesión y artista autodidacta por vocación, expuso sus trabajos como artista por primera y única vez en el Perú en 1996, en la desaparecida galería de arte Parafernalia.Peruano de nacimiento, de padres extranjeros, actualmente vive en Hawai. Toda su vida escolar y su formación profesional como mecánico se desarrollo en los Estados Unidos, donde paralelamente tuvo la oportunidad de apreciar el trabajo de artistas como Marcel Duchamp, Joseph Cornell, Hans Bellmer y Rube Goldberg los cuales influirían en su arte.

El arte de Rudoy es representativo de esta época, donde los límites para definir el arte no son precisos y donde la tolerancia actual del Establishment, a diferencia de otros tiempos, acepta la mayoría de las propuestas multiculturales, como la del artista.
En una simple y primera lectura, los trabajos de Rudoy según varios puntos de vista, podrían evidenciar un arte naif propio de un artista autodidacta, ajeno al desempeño técnico que se puede alcanzar gracias a una formación académica en arte plásticas.
Una lectura más profunda, hace notoria la multiculturalidad expresada en el trabajo del artista. Ruboy combina y yuxtapone elementos diversos, desde signos trivales de grupos étnicos no occidentales, hasta expresiones urbanas colectivas, varias vinculadas a un contexto juvenil como el graffiti, los comics, los fanzines .... Hay que tomar en cuenta la juventud del autor, tenia 27 años cuando expuso en Lima. Así también maneras de representación propias de niños y de enfermos mentales, actitud de Rudoy que lo acerca al Art Brut promovido por Jean Dubufett.
Ruboy no mencionó nada al respecto, pero es posible que detrás de esos referentes no occidentales, se encuentre cierta influencia, consciente o no consciente, de los signos propios de un Hawai autóctono, o quizás hasta alguna simpatía con el Movimiento Independentista Hawaiano que, indentificándose con su pasado polinesio, desean separar Hawai de los Estados Unidos.
Para muchos no es aconsejable el psicoanálisis como método de interpretación del arte, ya que podría dar conclusiones atrevidas. Sin embargo, una inmersión al subconsciente de Rudoy sería de ayuda para conocer más de cerca las razones que construyen su identidad.
Estudió mecánica en Minnesota, uno de los más representativos estados de la Norteamérica anglosajona, que después cambio por Hawai mucho más al sur. Es un hecho, que tanto el Perú como Hawai están al borde de Occidente culturalmente y geográficamente hablando. Al menos los hawaianos se "salvaron" de estar en la periferia, supuestamente, al ser parte de la Unión Americana. Que se esconde detrás de la decisión de dejar el clima frío de Minnesota por el tropical de Hawai, ¿un deseo asociado al hecho que nació en el Perú, deseo que se esconde detrás del regreso consciente de instalarse en el trópico?. Es evidente en Rudoy la búsqueda de signos tribales. ¿Hay en él un impulso de situarse en el borde mencionado y tomar contacto con expresiones lejanas a la tradición artística occidental?. La búsqueda de las respuestas a estas preguntas escapa a los objetivos de este texto, sólo están planteadas como hipótesis para un posible trabajo de interpretación.Pero su arte, por el hecho de ser arte, es más que la unión de diversos referentes unidos por una actitud alejada del academicismo. Es una búsqueda de una estética personal, que combina el humor generado de cierta actitud lúdica o infantil, con una carga irónica sobre algunos aspectos la vida o de la cotidianidad.
Es una estética fantasiosa de carácter surrealista o al menos onírico. En algunos trabajos es posible percibir cierta dosis de surrealismo erótico, que hace recordar al arte de Hans Bellmer.
Rudoy trasciende facetas de la realidad cotidiana, como la funcionalidad que tanto valor ha tomado dentro de la cultura moderna. Sale a caminar y encuentra objetos desechados, los cuales une formando ensamblajes, acción que pone en evidencia su gusto por la mecánica. A veces los objetos que utiliza son piezas de motor o una lata de aceite, los cuales son descontextualizados y pasan a representar una fantasía mecánica vinculada a la unión entre el arte y la vida. Acción que recuerda a los Ready-made de Marcel Duchamp.
En sus ensamblajes, muchos de los cuales están realizados dentro de cajas, siguiendo el trabajo de Joseph Cornell, las cuales sirven como un contenedor en cuyo interior se articulan los diversos elementos-signos que forman la composición.
Siguiendo la línea del arte cinético y el arte electrónico interactivo, la exploración de las relaciones entre el arte y el movimiento (no hay que olvidar su gusto por las maquinas), así como entre el arte y el espectador, tienen un lugar de suma importancia en los objetivos de Rudoy. Según lo explicado, en algunos proyectos del artista, donde el movimiento es el principal forjador de sentido, el espectador actúa un mecanismo y este acciona a otros, formando una reacción en cadena, accionar que recuerda a las maquinas de Rube Goldberg.

Este arte es un ejemplo de hibridación cultural, con propuestas inteligentes y elaboradas, a pesar de ser consecuencia de una formación no académica. Bajo una línea ideológica, el artista junta diversas referencias, donde ninguna es suprimida, al contrario, son quizás estas diferencias y cómo son articuladas, la razón principal de la riqueza del arte de Dan Rudoy.

