Interesante la exposición de los alumnos de diseño de la Universidad Católica, que se presenta en el ICPNA de San Miguel todo el mes de setiembre. La muestra lleva el nombre Rediseñando el Diseño, pues como su nombre lo indica, es un ejemplo de los nuevos cambios que actualmente marcan la visión y los objetivos del diseño, por ejemplo una conciencia más fuerte en el uso de esta disciplina, acerca de la diversidad cultural, la integración y los valores humanistas.Ya que empecé este texto escribiendo sobre una exposición de diseño, entonces tocaré el tema del polémico afiche del Festival de Cine de Lima, que muchos
lo han calificado de racista, a partir de la interpretación que Alfredo Vanini hizo del mismo. Es obvio que el afiche muestra de manera despectiva a un personaje que representa a la mayoría discriminada en este país, para la cual los acontecimientos culturales, como dicho festival, nunca estuvieron a su alcance.¿Entonces que paso? Como es posible un diseño así de la joven empresa Toronja (joven por el tiempo de operaciones y por las edades de sus miembros) cuyos fundadores y directores Gustavo Rodríguez y Sandro Venturo no se consideran para nada racistas (al menos no conscientemente) pues como dijo Venturo: llevamos el racismo dentro. Es muy comentado y aceptado por muchisimas personas, desgraciadamente, el hecho de que los peruanos llevamos por razones históricas el racismo dentro, en lo más profundo del subconsciente, idea que le sirvió a Rodríguez decir a manera de consuelo o de disculpa: creo que el inconsciente nos juega malas pasada.
Para Cristal Azul es un asunto de estética. El crítico de arte Gustavo Buntinx afirmó más de una vez, que el Perú es un archipiélago de islas incomunicadas, donde a veces la falta de comunicación es llenada con violencia, como la irrupción terrorista Sendero Luminoso en la historia del país. Partiendo de esta idea, también se puede decir que el Perú es un país de estéticas enfrentadas.
A los fundadores de Toronja les preguntaron porque le pusieron el nombre de una fruta a su empresa, ellos respondieron: si hay una empresa que se llama manzana porque no puede haber una que se llame toronja… Se referían a Apple (manzana) el conocido fabricante de las computadoras MAC. Apple más que identificarse con los Estados Unidos, es una empresa californiana. California significa una cultura, un estilo de vida, una estética, para algunos poseedora de cierta frivolidad. Esa frivolidad californiana tan criticada por Woody Allen: en Los Angeles no se tira la basura, con ella se hacen programas de televisión.
Como existe una estética californiana, existe en el Perú una estética miraflorina, reflejo de Miraflores, el distrito menos peruano del Perú, ya que culturalmente mira hacia fuera. Es la versión peruana del Soho de Buenos Aires, que quiere parecerse al Soho neoyorquino o al londinense y olvidar el estigma de pertenecer al tercer mundo. Un ejemplo de ello, es que una parte de la avenida Larco, la más importante a nivel comercial para Miraflores, quiere aparentar una pequeña Las Vegas, con sus casinos y maquinas tragamonedas, pero se queda en el intento, pues la copia por más parecida al original, sigue siendo una copia.
Como Apple es una empresa californiana, Toronja es una empresa miraflorina, miraflorina más que peruana. Y como miraflorinos que son, han reflejado la realidad del Perú en el susodicho afiche a su manera. Quizás ser miraflorino sea una razón, para llevar el racismo en el subconsciente, pero no entiendo como se les pudo escapar algo así a los chicos y chicas de Toronja. Parece que les falta conocer más del llamado Perú profundo. Porque a pesar de que en su sitio web, Toronja señala que como estrategia, han dejado las oficinas para ensuciarse los zapatos recorriendo la ciudad, con el propósito de conocer la compleja realidad nacional y así poder sacar a la publicidad de su estancamiento creativo, parece que por algunos resultados, al menos este afiche, las diseñadoras de Toronja no se ensucian los zapatos. Yo quisiera saber si alguna vez han visitado la galería de arte del Seminario de Historia Rural Andina o la galería Yachay en Independencia (son sólo ejemplos, podría haber puesto otros), lugares ignorados por los jóvenes artistas (estoy generalizando), más pendientes de lo que pasa en Nueva York o en el Art Show de Miami Beach.
Creo que después de esta experiencia, Toronja cuya trayectoria como buenos comunicadores es conocida, tendrán que considerar el objetivo de la exposición de la Católica y rediseñar algunas de sus estrategias de diseño, como también tratar de ver la realidad a través de otro cristal.
Reflexionando
Es posible que me esté dejando llevar por el prejuicio. Desgraciadamente es una carga muy difícil que los peruanos arrastramos. He leido su web y reconozco su trayectoria. Los felicito por Ampay, el libro es una muestra que están explorando las diversas realidades de este Perú tan complejo.
El afiche fue una equivocación y nadie esta libre de equivocarse.

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